Mi experiencia en Yubá

Como empezar a describir esta experiencia….. Fue algo premeditado ya que la decisión la tenía tomada desde hacía tiempo «aunque suene a novela con intriga». La compañía algo fundamental a la hora de hacer una buena visita ya que siempre 2  es mejor que 1, a la hora de opinar; mi jefa y amiga Trinidad Blanco gerente de la empresa Tierra de Eventos con la que colaboro desde el mes de Junio de 2017.


Empezamos con una pequeña visita a la parte baja del nuevo hotel Málaga Premium Hotel, situado entre calle San Juan y  calle 5 Bolas en pleno centro histórico de Málaga arrabal de la antigua ciudad musulmana. Una barra larga y bien limpia llamada Bendito fue nuestra primera toma de contacto con dicho establecimiento, decidimos tomar asiento en una mesa para dos y beber algo fresquito ya que hacia bastante calor en la tarde de ayer. Ya con la reunión que teníamos pendiente medio empezada y siendo las 20:30h (que es cuando abren la terraza) subimos a la 5º planta para sorprendernos con las magnificas vistas de la ciudad. Para admirar los tejados de la iglesia de San Juan y su portentosa torre del s. XVIII. Para un malagueño como yo, es un placer disfrutar de la ciudad y poder admirarla desde varios puntos. Desde arriba puedes divisar la Catedral, el edificio de Feliz Sáenz, la Noria y muchos lugares más.

Ya siendo la hora de cenar o tapear algo, bajamos a la primera planta donde se encuentra Yubá. Nombre con el que han bautizado a este restaurante de aspecto salvaje y desenfrenado. Una barra central estilo neoyorquino de forma cuadrada y con todos los espirituosos colocados en la parte alta seguido de todas la copas y vasos para servir. Como si estuvieras en la época de la ley seca de Estados Unidos, algo así pero con su toque malagueño. El restaurante tiene como activo principal la decoración de una selva, unas mesas de madera suave y listas para ser el buen apoyo de los platos de los Chefs Ivan Bravo y Mario Rosado. También tienes la oportunidad de sentarte en dos magníficos Chester cómodos y confortables que hacen que la estancia sea como en tu casa.


La carta no es muy amplia, pero tiene verdaderas delicias para el paladar, si te atreves a poner los 5 sentidos en los platos disfrutarás de los sabores, olores y esencias como yo tuve el placer de hacerlo . Si es así eres de los míos. Como siempre digo #rompiendoelpaladar , lugares donde probar es toda una aventura y donde la excelencia y la calidad van de la mano. De primero ya que nos llamo la atención a los dos: Tarta de San Marcos con Foie y Crema de Peras. Para que decir nada más si el nombre lo dice todo. Una milhojas de foie con un bizcocho en su base, una crema suave y un caramelo de azúcar en la superficie, por supuesto a soplete. También tomamos unas gzoyas de langostino con una sala japo que quitaba el sentido. La masa fresca y bien cocida su interior realmente sorprendente y la salsa pa’ mojar pan.

Decidí pedir – ya que cuando vienen conmigo a los restaurantes se dejan aconsejar por mí criterio y hasta el momento no he defraudado a nadie -,  un Wok con Shitakes y pato lackeado que estaba de escándalo. Un salsa que bañaba al pato realmente sorprendente en su sabor e intensidad, ligera y moderada, y unas verduritas en su punto justo de cocción con los Shitakes, todo ello con unos buenos Udon bien cocidos. Para finalizar y no podía despedirme sin probar el plato elaborado por Iván un plato africano con toques de su cocina. Algo que no había probado nunca y que sin duda volveré a pedir cuando vaya. Un pisto de tomate aderezado con anís estrellado, canela, curry, coco y otras especias que hicieron en mi paladar un verdadero orgasmo de felicidad. Una cama de arroz salvaje con unos trocitos de plátano frito que remataban un plato con personalidad propia.


Para finalizar y no menos importante el maridaje.  Una copa de Lucio 2015 de las Bodegas Morosanto de Ronda, al principio e de decir que al estar en la cava tan frío era duro de tomar, bastante astringente y sin olor ni sabor, pero a medida que tomaba contacto con el oxigeno y con los aromas que allí se dieron cita, la sorpresa fue muy grata, la tempranillo dejaba paso en boca a ese tanto por ciento de Syrah que suele combinar bien con las verduras.

PD: Como diría La Jose: son platos para rebañar con el dedo.


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