Pues bien con este nombre me dirijo al restaurante Alea, ubicado en el centro de Málaga concretamente en calle Fajardo. ¿Cuando te llevan hablando de un sitio, y además con buenas referencias pues tienes interés por ir? Pues allá que vamos.
¡¡¡Sorpresa!!! El sitio cambia de dueño repentinamente, cambia de personal, dejando a un par de camareros, que trabajaban como antes y no cambiando la carta de cocina, que para ser un sitio en el centro de Málaga, debería de ser así para poder agradar a más público jugando con los diferentes sabores, platos y temporadas…etc. ¿Por qué sorpresa? porque los platos son un autentico fiasco, nada de lo que pedimos estaba bueno, ni unas míseras croquetas del puchero de toda la vida, con la bechamel mal cocinada y sin sabor. Vaya, con ellas se podía hacer mezcla para adecentar una pared en malas condiciones. La ensaladilla rusa, no tenía el sabor ese que buscas cuando la pides, ese frescor, y esas buena mezcla de papas con mahonesa y atún con su huevo bien cocido.
Pedimos una torta de estas que se llevan ahora de la famosa marca Inés Rosales, las cuales me encantan para merendar, esta vez estaban aderezada con tomate seco, burrata y canónigos, es decir una ensalada de-construida o algo por el estilo, por llamarle de alguna forma. Buah, solo tengo que decir eso, a más inri, como me gusta sorprender y atreverme a probar lugares nuevos, decido ir con mi jefa y ya supongo que sabéis la opinión que me dio.
En fin, para no volver en una temporada larga, y por supuesto no se lo recomiendo a nadir, porque para que te roben, porque fue un robo por el precio abusivo de los platos, no le deseo a nadie de que vaya a probar este restaurante de Málaga.
No pongo ni fotos, porque no tenían buen aspecto los platos, ni las presentaciones.