Con muchas ganas de probar este novedoso restaurante en la zona oeste de la ciudad, y con recomendación de los amigos de la infancia David y Elena, me decidí a ir y fue todo una sorpresa la que me encontré. Esta vez iba con mi fiel compañera, la que me guía y me aconseja en mi vida y con la que puedo ser sincero y se que no se va a enfadar. Ella.
Ubicado en la Calle Pacífico 38, MalaLlama Soul Food se encuentra en segunda linea de playa cerca del Parque Mediterráneo. Con una terraza de unas 12 mesas en su exterior y unas 10 mesas en su sala, es un lugar novedoso y raro, pero lo raro gusta. Por tanto es de mi estilo. Tiene una decoración floral con un graffiti bastante chulo y una pared a medio terminar con el logo de la empresa, que la verdad a mi me gusta porque se sale de lo convencional. En la terraza tienen un pequeño mostrador donde podrás probar su carta de cocteles realizados por Menganito. No me preguntes porque, pero el tío lo da todo a la hora de mover la coctelera. Y disfrutaras con su trabajo!!
Con una carta corta pero intensa me dejaron boquiabierto con las texturas, colores y olores que se dieron en este cita con la gastronomía malagueña. O debo decir internacional con toques malagueños?? Eso mejor lo dejo a vuestra elección y opinión.
Lo primero y antes que no se me olvide, los vasos donde te sirven los refrescos son muy chic y gusta de beber en ellos. Los platos; que es a lo que vamos…. Sam Roll, con lechuga en su base, un rollito frito de carne que es una autentica delicia en la boca, con unas virutas de bacon y un polvo realmente sutil. La pastela, servida en plato largo de madera sobre hoja de palma. Dicho literalmente es un «mantecao de Antequera en la boca» . A continuación os describo esta frase, ya que la cocina de Malallama me hace retroceder en el tiempo y puedo revivir los sabores y olores de cuando era pequeño algo que hasta el momento ningún restaurante de Málaga había conseguido. Sigo con la descripción de la pastela con toques de naranja, canela, azúcar, mermelada y muchas cosas más que os dejo a probar. Proseguimos con los huevos Kalimero, de indescriptible sabor a cangrejo con huevo duro y una salsa de mostaza peculiar. Todo lo que pedimos siempre para compartir, ya que compartiendo se aprende el doble. Los udon carbonara estaban escandalosamente ricos y bien cocidos con panceta frita en su justa medida y la salsa que estaba para mojar pan.
Otro de los platos a destacar es el taco con carne estofada, cebolla roja encurtida y crema de payoyo con hojas de rúcula solo digo que lo pidáis por que os va a sorprender bastante. Para terminar con los salados el Pato de los Montes, un plato de migas con su pimiento frito, sus trocitos de foie a la plancha, su yema de huevo liquida y las migas muy crujientes de pan. Yo que soy un fan de las migas fue un atino al probarlas aquí, de esta forma tan diferente. Para cerrar esta fantástica experiencia faltaba el postre, el plato que entona o desentona un velada agradable, un buen final, o como diría un amigo mío. Un final feliz!! Tarta de queso en de-costrucción: crema de queso muy suave y dulce, laminas de fresa disecada, culis de frutas del bosque, peta-zeta de frutos rojos y un barquillo del de toda la vida. ¿Como comérselo? Fácil, lo destrozas todo, lo mezclas, abres bien la boca y para adentro. Y a los pocos segundos ya no tienes postre por que te ha encantado y quieres más. Todo esto bien maridado gracias a los consejos Maria Mostazo, jefa de sala de este fantástico lugar.
Gracias a Cristobal García y a su equipo de trabajo por la excelente y novedosa labor que están haciendo en la cocina.
gracias/con esas referncias/habra que pribar estos/nuevos lugares gracias.
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